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martes, 16 de agosto de 2011

La Capital, Buenos Aires Argentina, 16 de agosto de 2011

"El fumador tiene que aceptar que el tabaquismo es una enfermedad"

El médico psiquiatra Lucas Raspall explica por qué es tan difícil dejar el cigarrillo. Cuáles son los pasos de las terapias que permiten dejar el pucho de manera definitiva.

“La mayoría de las personas no aceptan que el tabaquismo es una enfermedad y por eso no hacen un tratamiento adecuado para dejar de fumar”. Contundente, el médico psiquiatra Lucas Raspall asegura que la negación es una de las principales “trampas” que existen en todo fumador para no alejarse del cigarrillo, o bien, para fracasar una y otra vez en el intento de dejarlo (se estima que más del 60% quiere abandonar el hábito pero no puede).

   El tabaquismo es una adicción y debe ser encarada como tal para revertirla, asegura el médico. “Todas las adicciones son complejas ya que están atadas a patrones biológicos, dispositivos psicológicos y a la matriz cultural. Para desatarlas se necesita de la puesta en marcha de una terapia y un seguimiento profesional que en el caso de la adicción al pucho, en el primer mes debe ser intensivo”, agregó.

   El tabaco es la primera causa de muerte prevenible en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. La entidad determinó además que “el 50% de los fumadores muere por causas relacionadas al cigarrillo”, y no sólo el cáncer. Estas revelaciones, no alcanzan, sin embargo, para que una persona decida dejar el pucho o sostenga su decisión de abandonarlo.

   Raspall explicó que “pasa algo curioso con los fumadores y el cáncer, por ejemplo. Como el cáncer es una posibilidad y no una certeza, quien fuma tiene un sinnúmero de defensas armadas para pensar que a él o ella no le va a tocar”. Así aparecen frases, y pensamientos tales como: “Mi tío no fumó nunca y se murió de cáncer; mi papá fumó toda la vida y tiene 80 años”. Por eso, destacó el especialista, es importante que quien fuma sepa “que hay otros problemas de salud graves que sí son un hecho y los que en general no son tenidos en cuenta por la población”. Enfisema pulmonar, bronquitis crónica, en definitiva, las Epoc (enfermedades pulmonares obstructivas crónicas) “son padecimientos que la persona adulta que fuma desde que es adolescente tendrá que sobrellevar en algún momento”, remarcó.

Otros daños. A esa lista, Raspall agregó que en la mujer, la nicotina (sustancia que se encuentra en la planta de tabaco) disminuye la fertilidad, aumenta el riesgo de embarazos ectópicos, abortos espontáneos y provoca que los hijos tengan menor peso al nacer. En el hombre, trae problemas en la calidad y cantidad del cabello, disfunciones sexuales, gastritis y diversas consecuencias en la piel.

   Si bien hay una larga lista de problemas vinculados al hábito de fumar, también hay una cantidad importante de beneficios cuando se logra dejar el mal hábito: disminuye la tos, la congestión nasal, el cansancio y la falta general de energías, aumenta el olfato y el gusto, mejora la piel y reduce de manera considerable el riesgo de enfermedades tanto para el fumador como para su familia. Además, expresó el médico, aumenta la autoestima y la capacidad de enfrentar situaciones estresantes.

   Es un problema complejo que tiene una solución compleja, y lo peor que se le pude hacer a un paciente es mentirle sobre este aspecto: “nadie puede decir que dejar de fumar es fácil”, destacó el médico psiquiatra. Sin embargo, hay caminos, atajos, que hacen que el proceso sea más llevadero y termine en un resultado exitoso. “Si no pensamos que es una enfermedad no podemos encarar un tratamiento. Yo lo comparo con una hepatitis: aunque tengamos voluntad de curarnos de la hepatitis, si no hacemos determinadas cosas, no nos podemos curar”.

   La decisión (que los médicos llaman etapa contemplativa) es fundamental, pero hay más. El segundo paso es iniciar una terapia médica quedebe ser llevada a cabo por un médico psiquiatra, o un médico clínico, o un neumonólogo.

Lamentablemente, agregó Raspall, "los médicos fuman más que la población general". Es importante entonces identificar a profesionales con cierto compromiso en el tema.

Otro aspecto del tratamiento es la consulta reiterada en los primeros meses. "Durante la primera semana, lo esperable es que el médico vea al paciente que dejó de fumar, dos veces, y como mínimo seis veces durante el primer mes. Esto después irá mermando a medida que se vaya avanzando y de acuerdo a la necesidad de cada persona", explicó.

La primera semana en la que se deja el pucho fue descripta por el médico como "una tormenta grande", la segunda "ya es una tormenta más moderada" y en la tercera "baja el nivel de abstinencia, aparece cierta calma y se ven las primeras ventajas de haber tomado esa decisión, lo que fomenta la autoestima".

Eso sí, después, hay sostenerlo en el tiempo.

Paso a paso. "Proponemos fijar metas cortas que son posibles de alcanzar y no planes a largo plazo, aunque el objetivo es que se sostenga para siempre". Para eso se cuenta con herramientas como la actividad física, una dieta alimentaria que permita que la persona no suba de peso, y otros recursos. "Está comprobado que la mejor terapia para no fumar es la cognitiva conductual que nos permite identificar situaciones desde lo psicológico", dijo.

Este tipo de abordaje entiende que "hay una forma de sentirnos frente a determinadas situaciones; no es que las situaciones en sí tengan un sentido, sino que se lo otorgamos nosotros". Esto permite que el paciente identifique esos momentos en los que siente deseos de fumar "donde se activan mecanismos psicológicos y no necesariamente biológicos, los que puede manejar si lo desea".

El cigarrillo, agregó, trabaja mucho por asociación: se fuma en un determinado espacio y no en otro, cuando se toma café, a la noche después de cenar, después de una discusión, por ejemplo. En una terapia se otorgan herramientas que permiten "pilotear" esos 10 minutos de alarma en los que la necesidad de fumar se dispara volviéndose a veces incontrolable. "Es un trabajo conjunto entre médico y paciente —enfatizó Raspall— y bien encarado permite darle una solución al problema".

Tomado de:

http://www.lacapital.com.ar/informacion-gral/El-fumador-tiene-que-aceptar-que-el-tabaquismo-es-una-enfermedad-20110814-0026.html

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